Publicidad:
La Coctelera

mitosyleyendas

Categoría: Mitología griega

2 Mayo 2008

La leyenda de Hera

Hija de Cronos y Rea. Fue una de las hijas que Cronos engulló recién nacida, y cuando el titán la vomitó, no se unió a la batalla con sus hermanos y hermanas, sino que se puso al cuidado de Océano y Tetis y fe educada por éstos en los confines del mundo. Es la divinidad tutelar del matrimonio y hermana mayor de Zeus. Se unió a Zeus en solemnes esponsales y fue su tercera esposa, después de Metis y Tetis. Finalmente, Hera se convirtió en su esposa permanente. Hera es la protectora del matrimonio y de las mujeres casadas, además de los nacimientos. Razón por la que se presentaba a Hera como celosa, vengativa o violenta. En Roma fue asignada como Juno, conservando muchos de sus rasgos y atributos griegos.

No cesa de perseguir a las amantes de su marido llegándolas a castigar cruelmente descargando su ira por las infidelidades de Zeus. Su cólera también le lleva a castigar a los descendientes fruto de la unión de su marido Zeus con sus amantes, como es el caso de Heracles. Los hijos que tuvo con Zeus fueron Ares (versiones, aunque escasas, apuntan a que no intervino Zeus en su nacimiento), Hebe (guardiana de la belleza de la juventud y copera divina), Eris (diosa de la discordia) y Eileitía (diosa de los nacimientos).

Como airada respuesta a la concepción de Atenea por Zeus sin colaboración de ninguna mujer, Hera tuvo a Hefesto sin la intervención del padre (otras versiones aseguran que Zeus si que intervino y que es hijo suyo también).

Zeus (o la propia Hera) estuvieron entonces disgustados con la fealdad de Hefesto y lo expulsaron del Olimpo. Hefesto se vengó de Hera por haberle rechazado haciendo un trono mágico para ella que, cuando se sentara, no le dejara levantarse de él. Los demás dioses rogaron a Hefesto que volviese al Olimpo para liberarla pero éste se negó repetidamente. Dionisio le emborrachó y le llevó de vuelta al Olimpo a lomos de una mula. Hefesto liberó a Hera tras recibir a Afrodita por esposa. (Véase leyenda de Hefesto).

A pesar de sus múltiples disensiones con Zeus, será siempre la reina del cielo, sentada al lado de su esposo sobre un trono de oro. Tiene poder sobre la tormenta y el relámpago, las horas e Iris están a su servicio.

Participó en el concurso de belleza arbitrado por Paris y se enfrentó a Afrodita y a Atenea. Celosa de que Afrodita ganó el concurso, provocó la destrucción de Troya.

Hera presidía sobre los correctos preparativos del matrimonio y es el arquetipo de la unión en el lecho nupcial, pero no destaca como madre.

Famosa es la historia de enemistad que tuvo con el héroe griego Heracles. Hera fue la madrastra y enemiga de éste, odiándole mas que a Perseo, Cadmo o a Teseo. Cuando Alcmena estaba encinta de Heracles, Hera intentó evitar que éste naciera, atando para ello las piernas de Alcmena en nudos. Sus planes fueron frustrados por Galantis, la sierva de Alcmena, quien mintió a Hera diciéndole que ya había traído el niño al mundo. Cuando Hera cesó en sus planes, fue cuando por fin Heracles pudo nacer. Hera, como castigo, la transformó en una comadreja.

No obstante, Hera intentó asesinarle cuando era un bebé. Para ello envió dos serpientes para matarlo mientras dormía en su cuna. Heracles, que se percibió de la presencia de las serpientes, las estranguló y su niñera le halló con una serpiente con cada mano divirtiéndose con sus cuerpos flácidos.

Sin embargo, el odio de su madrastra Hera se contrastaba con el cariño que le profesaba su padre Zeus. Cuenta la leyenda que Zeus, aprovechando que Hera estaba dormida, puso a Heracles para que se amamantara de los pechos de Hera. La fuerza de succión de Heracles hizo que ésta se despertara. Al descubrir quien era, retiró su pecho rápidamente pero un chorro de su leche se escapó formando la mancha que cruza el cielo, siendo el origen de la Vía Láctea (las versiones de los etruscos representaban a Heracles adulto y barbudo en los pechos de Hera).

Algunas leyendas cuentan que Hera se hizo amiga de Heracles por salvarla de un gigante que intentó violarla. Dándo a su hija Hebe como prometida.

Aún así, la mayoría de las leyendas muestran a una Hera rencorosa con Heracles. Cuando Hera le encargó a Heracles trabajar para el rey Euristeo de Mecenas, intentó dificultarle a Heracles los doce trabajos que tenía encomendados.

Otros supuestos de estas dificultades añadidas por Hera es la lucha con la hidra de Lerna, enviándole a Heracles un cangrejo para que le picase los pies con la esperanza de distraerle.

En otra ocasión, para molestar a Heracles después de que éste robase el ganado de Gerión, Hera envió un tábano para picar a las reses, irritarlas y dispersarlas. Aunque esto fue insuficiente. Fue entonces cuando Hera provocó una inundación que elevó tanto el nivel del río que tenía que cruzar Heracles que éste no podía vadearlo con el ganado. Entonces Heracles apiló piedras en el río para hacer el agua menos profunda. Cuando finalmente logró llegar a la corte de Euristeo, el ganado fue sacrificado en honor a Hera.

Euristeo, también quiso sacrificar el toro de Creta a Hera, quien rehusó el sacrificio, porque reflejaba la gloria de éste. El toro fue liberado y vagó hasta Maratón, pasando a ser conocido como el “toro de Maratón”(Véase leyenda de Heracles).

A la diosa Hera se la tenía por celosa, violenta y vengativa cuando descubría las infidelidades de su marido Zeus con otras mujeres. Un ejemplo de su ira vengativa fue Eco, una ninfa que durante un tiempo, tuvo el trabajo de distraer a Hera de las aventuras de Zeus hablándole incesantemente. Cuando Hera descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las palabras de los demás.

Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre, prohibió que Leto diera a luz en tierra firme (el continente o cualquier isla del mar). Una de las versiones es que Leto encontró la isla flotante de Delos (que estaba rodeada de cisnes), que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo, uno de los dos hijos de Leto. Cuenta una versión de la leyenda que, alternativamente, Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Sin embargo, la presión de los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. Primero nació Artemisa y ésta, recién nacida, ayudó a nacer a Apolo.

Otra versión de la leyenda afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos al día siguiente para dar a luz a Apolo.

Otra versión de la leyenda cuenta que Hera había enviado a Pitón en persecución de Leto. El viento llevó a Leto hasta donde se encontraba Poseidón, que la salvó y cubrió la isla de Ortigia con sus olas mientras Leto daba a luz a Apolo y Artemisa. Más tarde la isla de Ortigia fue llamada Delos y Apolo mató a la serpiente Pitón para vengar los sufrimientos de su madre. Existe una versión que dice que fue el propio Zeus el que pidió ayuda a Poseidón para que Leto pudiese dar a luz, ya que Hera juró a Leto que no daría a luz allá donde hubiese sol. Poseidón cubrió entonces la isla con una gran ola, protegiéndola del sol y fue cuando Leto pudo dar a luz a Artemisa y, con la ayuda de la recién nacida, a Apolo (Véase leyenda de Leto)(Véase leyenda de Artemisa)(Véase leyenda de Apolo).

Otro ejemplo de sus celos y venganzas fue el mito de Calisto y Arcas.

Calisto era una seguidora de Artemisa que hizo voto para permanecer virgen como la diosa Artemisa. Pero Zeus se enamoró de ella y se disfrazó de Apolo para poder atraerla hasta sus brazos. Hera, la esposa de Zeus, convirtió entonces a Calisto en una osa como venganza. Más tarde, fruto de la unión de Calisto y Zeus, nació Arcas. Éste estuvo a punto de matar a Hera cuando estaba de cacería. Fue cuando Zeus decidió alzar a ambos al firmamento como las constelaciones de Osa Mayor y Osa Menor. (Véase leyenda de Artemisa)(Véase leyenda de Caslito)(Véase leyenda de Arcas).

En una versión muy parecida pero alternativa de esta leyenda, cuenta que Calisto era miembro del cortejo de Artemisa. Ésta perdió su virginidad con Zeus, quien se había disfrazado de Artemisa. Artemisa, enfurecida, transformó a Calisto en osa (el resto de la leyenda coincide con la anteriormente dada).

Y en alguna otra versión alternativa, dice Artemisa mató deliberadamente a Calisto cuando ésta tenía forma de oso.

Otras de las veces que Hera se vengó de la amante de Zeus y de su descendencia, fue con Sémele y Dionisio.

Dionisio era fruto de la unión de Zeus y la mujer mortal Sémele. Hera intentó de nuevo, como hizo en anteriores ocasiones como con Heracles, matar al niño. Para ello envió a los Titanes a despedazar a Dionisio atrayéndole con juguetes. Sin embargo, Hera fracasó ya que Zeus ahuyentó a los Titanes con sus rayos. Para cuando Zeus actuó, los Titanes ya habían devorado todo su cuerpo salvo el corazón, que fue salvado, por Atenea, Rea o Deméter. Zeus usó el corazón para recrear a Dionisio e implantarlo en el vientre de Sémele, por lo que se le llamó a Dionisio el nacido dos veces.

Otra versión de la leyenda insinúa que Zeus le dio a comer el corazón de Dionisio a Sémele para embarazarla de nuevo. No obstante, Hera engañó a Sémele para que le pidiese a Zeus que se mostrase en su auténtica forma, lo que la mató (ya que la presencia auténtica de Zeus mataba a cualquier mortal por el resplandor de sus rayos y truenos). Más tarde, Dionisio logró rescatar a su madre Sémele del inframundo y la llevó a vivir al monte Olimpo.

Hera estuvo a punto de sorprender a Zeus con su amante, la princesa argiva Ío. Zeus logró evitar que le descubriese convirtiendo a Ío en una hermosa ternera blanca. Sin embargo, Hera sospechó desde un primer momento el engaño y pidió a Zeus que le diese la ternera como un regalo, a lo que éste no pudo negarse.

Cuando Hera recibió a Ío, la dejó a cargo de Argos, el gigante de cien ojos, para mantenerla apartada de Zeus. Zeus envió entonces a Hermes, quien disfrazado de pastor, logró que todos los ojos de Argos cayesen dormidos con historias aburridas, y entonces lo mató de una pedrada, rescatando así a Ío. Sin embargo, Hera descubrió el intento de rescate de Ío por parte Zeus y envió a un tábano para que la picase, obligándola a vagar sin rumbo por el mundo con forma de vaca. Finalmente Ío llegó hasta el paso del Bósforo (actual Estambul) (otras versiones apuntan que vagó hasta Egipto), donde se convirtió en la diosa Isis de la mitología egipcia (Véase leyenda de Ío).

Las venganzas de Hera también llegaron a la corte de los países de entonces como la reina de Libia, Lamia, a quien Zeus amaba. Como venganza, Hera la transformó en un monstruo y mató a sus hijos (O, alternativamente, mató a sus hijos y fue el dolor lo que la convirtió en dicho monstruo). Lamia fue maldecida entonces cruelmente por Hera con la incapacidad de cerrar sus ojos, de forma que siempre estuviese obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. No obstante, Zeus le concedió el don de poder sacarse los ojos para descansar, y luego volver a ponérselos. Lamia sintió tanta envidia de otras madres que acabó devorando a los hijos de éstas (Véase leyenda de Lamia).

Otro de los ejemplos relacionados con la corte donde aparece Hera es el de la reina de los pigmeos, Gerana. Ésta alardeaba de ser más bella que Hera. La venganza de la diosa Hera consintió en que transformó a Gerana en grulla y estableció que los descendientes de este pájaro estarían eternamente en guerra con el pueblo pigmeo (Véase leyenda de Gerana).

La leyenda de Cidipe, también involucra a Hera. Cidipe era una sacerdotisa de Hera famosa por ser madre de los gemelos Cleobis y Bitón. Éstos destacaban por su fuerza y por ser, se decía, los hombres más felices en la Tierra después de Telo de Atenas.

En una ocasión en que su madre debía acudir a un festival de Hera en Argos, Cleobis y Bitón no esperaron a que los bueyes regresaran de las labores agrícolas y arrastraron ellos mismos el carro de su madre la larga distancia que les separaba de esta ciudad (unos 45 estadios, 8 Km.). Entonces Cidipe, impresionada por la devoción de sus hijos hacia su madre y hacia la diosa Hera. Entonces pidió a Hera que les concediese el mejor regalo que se le pudiera dar a un mortal. Esa noche Cleobis y Bitón murieron mientras dormían, pues se entendía que la muerte era lo mejor que les podía pasar a los humanos (Véase leyenda de Cidipe).

[Este honor concedido a los niños fue más tarde usado por Solón como prueba cuando trataba de convencer a Creso de que es imposible juzgar la felicidad de una persona hasta que haya muerto tras una vida gozosa (según las Historias de Heródoto, Libro I).]

Hera también interviene en la leyenda de Tiresias. Tiresias era un sacerdote de Zeus que, de joven, encontró dos serpientes apareándose y las golpeó con un palo. Entonces fue transformado en una mujer. Como mujer, Tiresias se convirtió en sacerdotisa de Hera, se casó y tuvo hijos, incluyendo a Manto. Tras siete años como mujer, Tiresias volvió a encontrar dos serpientes apareándose, las golpeó con su bastón y se convirtió en hombre de nuevo. Fue entonces cuando Zeus y Hera le pidieron que decidiese con qué sexo, masculino o femenino, experimentaba más placer en sus relaciones sexuales. Zeus defendía que era como mujer, y Hera defendía que como hombre. Cuando Tiresias le dio la razón a Zeus, afirmando que la mujer recibe nueve décimos del placer, Hera, como venganza, le cegó. Como Zeus no podía deshacer esta maldición, concedió a Tiresias el don de la profecía (Véase leyenda de Tiresias).

Otra versión alternativa de la leyenda cuenta que Tiresias fue cegado por Atenea tras encontrársela bañándose desnuda. Su madre, Cariclo, rogó a la diosa que deshiciera su maldición, pero Atenea no podía hacerlo y a cambio le concedió el don de la profecía.

Hera se vengaba de quien no le obedeciese incluso en su propia boda con Zeus. Una ninfa llamada Quelona fue irrespetuosa ya que Hermes la invitó a acudir a la boda junto con el resto de dioses, animales y hombres (por expresa orden de Zeus), y ésta rechazó la invitación y decidió no acudir mostrando así su desprecio hacia la boda. Zeus (o Hermes) advirtió su ausencia, entonces, descendió del Olimpo, arrojó al agua la casa de Quelona (situada en la orilla de un río) con la ninfa dentro y la transformó en tortuga, teniendo desde entonces que cargar con su casa a cuestas (Véase leyenda de Quelona).

Zeus engañó a Hera en varias ocasiones. No obstante, Hera, junto a varios dioses olímpicos le intentó engañar. Varios dioses como Apolo, Atenea, Poseidón encabezados por Hera intentaron destronar a Zeus y adueñarse del Olimpo. Para ello, encadenaron a Zeus a su lecho y alejaron de él su rayo. Mientras discutían quien gobernaría el Olimpo, el centímano Briareo liberó a Zeus, y el dios castigó a los usurpadores. Como castigo ejemplar, colgó a Hera desde el cielo, con sus brazos encadenados a argollas de oro y un yunque atado a cada pie. Los gritos lastimeros de Hera terminaron ablandando el corazón de Zeus, quien la liberó posteriormente.

Según la Ilíada de Homero, cuenta que Hera, en principio decide poner una excusa para abandonar a su marido Zeus, engañándole al contarle que va «a los confines de la fértil tierra, a ver a Océano, padre de los dioses, y a la madre Tetis». Pero en lugar de ello Hera se embellece con la ayuda de Afrodita para seducir a Zeus. En el clímax del episodio, Zeus y Hera hacen el amor ocultos en una nube dorada en la cima del monte Ida. Al distraer así a Zeus, Hera logra que los griegos recuperen la delantera en la guerra de Troya.

[Se cuestionó si ciertos pasajes del texto conocido de La Ilíada fueron realmente escritos por Homero (cuestión homérica). Se cuestionó la autenticidad el Engaño de Zeus].

Durante la guerra de Troya, Diómedes luchó con Héctor y vio a Ares luchando en el bando troyano. Diómedes pidió a sus soldados que se retirasen lentamente. Hera, la madre de Ares, vio la injerencia de éste y pidió permiso a Zeus, su padre, para alejar a Ares del campo de batalla. Hera animó a Diómedes a atacar a Ares y éste arrojó su lanza contra el dios. Atenea guió la lanza hasta el cuerpo de Ares, quien rugió de dolor y huyó al monte Olimpo, lo que obligó a los troyanos a retirarse. Atenea y Hera ayudaron a Diómedes ya que eran hostiles hacia los troyanos por haberles despojado de la manzana de oro en el juicio de Paris (Véase leyenda de Troya)(Véase leyenda de Diómedes).

Hera intervino también en la leyenda de Pelias. Ella odiaba a Pelias por haber asesinado a Sidero, su madrastra, en un templo consagrado a ella. Como venganza, Hera manipuló a Jasón y Medea para que matasen a Pelias.

Según las metamorfosis de Ovidio, Hera y Zeus convirtieron al rey Hemo de Tracia y a la reina Ródope de Tracia en montañas, los Balcanes y las montañas Ródope respectivamente, por su hibris (concepto griego que significa desmesura, orgullo, confianza en uno mismo) al compararse con los propios dioses.

La vaca y el pavo real eran animales que le estaban consagrados a Hera.

Arte:

En el arte, Hera está representada por una mujer madura, algunas veces con una corona y un cetro y llevando un regalo de bodas sobre su cabeza.

Los poetas la representan con un retrato poco halagador, celosa, violenta y vengativa. Se la representaba también como majestuosa y solemne. La mayoría de las veces en el trono llevando la alta corona cilíndrica usada por varias de las Grandes Diosas (el polos). En su mano suele tener la granada, símbolo de la fértil sangre y la muerte y sustituto de la cápsula narcótica de la amapola (existen registros de una representación anterior sin iconos, como una columna en Argos y una tabla en Samos).

Culto:

Su más importante centro de culto fue Argos. Argos era su ciudad favorita, cerca de la cual se alzaba uno de sus templos más famosos. Su culto era uno de los más extendidos en Grecia.

servido por mitosyleyendas 8 comentarios compártelo

30 Abril 2008

La leyenda de Atenea

Atenea (Minerva en la mitología romana) es la diosa virgen de la guerra, de las artes y oficios y, posteriormente, en la mitología romana, cuando se le atribuyó ser la diosa de la sabiduría en general, siendo muchas veces solicitada como juez (a pesar de ser una diosa virgen, ésta no rehuía a los hombres y se deleitaba siendo una diosa protectora). Es la diosa de la guerra pero no le gusta la batalla, dedicando su talento a las artes de la paz. Antes de entrar en combate, siempre intenta arreglar los conflictos de manera pacífica, sin embargo, una vez que entra en batalla, nunca es derrotada. Considerada por sus enemigos como implacable y poderosa. También es la diosa de la ciencia, la artesanía, las bellas artes, la literatura (sustituyendo a las Musas) y la filosofía. Atenea es también patrona del arte de la agricultura y de las labores femeninas, especialmente del hilado y el tejido, por ser la diosa de las actividades inteligentes. Forma parte de los doce grandes Olímpicos (Véase mitología de Minerva).

Atenea llorando a los aqueos muertos ante las guerras contra Persia.

El nombre Palas, es nombre ritual que se le añade ya que fue Palas la diosa antigua que supuestamente crió a Atenea. Cuenta la leyenda que Atenea la mató accidentalmente y para enmendar el error construyó una estatua llamada Palaidos, que fue una divinidad adorada por los Troyanos.

Entre sus dones al hombre están la invención del arado y la flauta y las artes de domesticación de animales, de construcción de barcos y de fabricación de zapatos.

Se la asociaba a menudo con las aves, especialmente con la lechuza.

Tuvo un nacimiento peculiar. Gea y Urano habían advertido a su nieto Zeus de que su primera esposa, Metis, iba a concebir un hijo que le destronaría (como él hizo con su padre Cronos). Fue entonces cuando Zeus se tragó a Metis, que estaba encinta, y se olvido de ella hasta que Zeus sufrió una terrible jaqueca. Entonces Hefesto, le asestó un hachazo al cráneo de Zeus para que se descubriera el problema. Fue cuando salió de su cráneo Atenea, revestida con su armadura y ya adulta, que profirió un grito de guerra que resonó en cielo y tierra. El lugar donde nació se sitúa (en la mayoría de las leyendas) al borde del lago Tritonis, en Libia.

Atenea es la hija predilecta de Zeus. Normalmente, Atenea no está armada y ni siquiera tiene armas propias, ya que, cuando las necesita se las pide a su padre Zeus.

Atenea, aún así, ha tenido disputas con otros dioses. La más conocida es su disputa con su tío Poseidón.

Tiempo atrás, los atenienses levantaron una próspera ciudad y deseaban que algún dios los protegiera. Poseidón y Atenea querían ese honor y lucharon por él. Los atenienses sugirieron entonces para dirimir la disputa que la ciudad sería para aquel de los dos que les ofreciera el mejor obsequio. Poseidón clavó su tridente en una roca de la Acrópolis de la que brotó un manantial de agua salada que estuvo a punto de inundar la ciudad. Los atenienses protestaron diciendo que el agua estropearía sus ricas tierras de labranza y pidieron a Atenea que les ofreciera un regalo más práctico. Atenea golpeó la roca con su lanza y de inmediato brotó un olivo. Los atenienses vieron que de sus frutos obtendrían aceite para cocinar, para iluminar y para hacer perfumes, y pusieron su ciudad bajo la protección de la diosa. Atenea aseguró del olivo que "del que no solamente sus frutos serían buenos para comer, sino para aliviar sus heridas y dar fuerza a su organismo, capaz de dar llama para iluminar las noches...".

Las marcas del tridente y del olivo sagrado se conservaron visibles durante siglos (Otras versiones de la leyenda cuentan que fueron doce dioses los árbitros de esta disputa, confiriéndole a Atenea la victoria, además de la soberanía sobre el Ática).

Otra versión alternativa pero parecida de la leyenda afirma que se necesitaba bautizar una ciudad que Cécrope había construido en Grecia. Fue cuando Poseidón y Atenea se disputaron el honor de apadrinarla y, como no llegaban a un acuerdo, decidieron llevar la cuestión ante el tribunal de los dioses.

Dicho tribunal concluyó que el padrino de la ciudad sería aquel que presentara el regalo más perfecto a la ciudad. Poseidón entonces, golpeó nerviosamente la arena de los mares e hizo surgir un brioso corcel, ardiente y feroz.

Después apareció Atenea, y el caballo de Poseidón huyó aterrorizado. Atenea golpeó el suelo y brotó un olivo gigantesco lleno de frutos, emblema de la paz. Como había que darle nombre a la ciudad helénica, Atenea la bautizó con el suyo.

Desde entonces, Atenea defendió, protegió y luchó siempre al lado de los atenienses y les acompañó a muchos héroes griegos en sus aventuras como a Perseo o a Ulíses. Un ejemplo de ello es su firme posicionamiento a favor de los griegos en la guerra de Troya. Sin embargo, después de la caída de Troya, los griegos faltaron al respeto debido a la diosa cuando la profetisa troyana Casandra encontró refugio en un altar dedicado a la diosa Atena. Como castigo, Atenea pidió a Poseisón, el dios del mar, que enviara unas tormentas lo que provocó la destrucción de la mayor parte de los barcos griegos que volvían de Troya.

No obstante, existía otro motivo que le hacía posicionarse firmemente en el bando de los griegos. Según la Ilíada, participa en la lucha del lado de los griegos, ya que, desde que Paris negó a Atenea el premio a su belleza, era hostil a los troyanos.

No obstante, el pueblo ateniense levantó templos en su honor, siendo el más importante de todos, el Partenón, situado en la Acrópolis de Atenas.

Vista virtual del interior del templo que Atenas le dedicó a la diosa.

La leyenda del juicio de Paris comienza en la boda de Peleo, soberano de los mirmidones y Tetis, una de las nereidas. A la boda asistieron invitados celestiales. Eris, diosa de la discordia, enfadada por no haber sido invitada a la boda, apareció en la boda y lanzó sobre la mesa una manzana de oro dedicada a “la más bella”.

La manzana provocó la discordia. Se la disputaron tres grandes diosas: Hera, esposa de Zeus y diosa del matrimonio, Afrodita, diosa del amor y la belleza y Atenea, diosa de la guerra y la sabiduría.

Las tres acordaron que Zeus sería el que eligiera a una de las tres, a lo que éste se negó. Entonces, las tres diosas pidieron a Paris, príncipe de Troya, que emitiera su fallo. Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una gran fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo. Finalmente Paris seleccionó a Afrodita como la más bella, y como recompensa tuvo a Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya.

Esto provocó que Hera y Atenea, furiosas con Paris, se aliaran junto a los griegos para la caída de Troya. Afrodita, sin embargo, ayudó a los troyanos (Véase leyenda de Hera)(Véase leyenda de Afrodita)(Véase leyenda de Paris)(Véase leyenda de Troya).

La rivalidad entre Poseidón y Atenea no acabó aquí. Atenea no perdonó a Poseidón la rivalidad que le había presentado. La ocasión de vengarse se presento cuando Poseidón tuvo la imprudente audacia de perseguir con sus asiduidades a las más bellas de la Gorgona, Medusa. La infortunada inocente sufrió la venganza de Atenea contra Poseidón. Su cabeza se vio poblada por tantas serpientes como cabellos tenía. Además, su rostro hacía petrificar y convertir en piedra a todo aquel que osara poner su mirada en él. Finalmente, Perseo, hijo de la unión de Zeus y Dánae, llevó a cabo la heroicidad de cortarle la cabeza a la Gorgona por la espalda de un estadazo. De la sangre que manó de la herida nació un corcel dotado de grandes alas llamado Pegaso (Véase leyenda de Dánae)(Véase leyenda de Perseo)(Véase leyenda de Medusa).

Es cierto que se conoce a Atenea como la diosa virgen por excelencia. No obstante, en cierta ocasión, Atenea transportaba una enorme roca para colocarla como una barrera defensiva natural para Atenas. En ese momento, Hefesto, que sobrevolaba la zona hacia las murallas, la vio y quiso poseerla. Pero Atenea lo rechazó. No obstante, Atenea no pudo evitar que la roca cayera a la tierra siendo la colina de Lykabettos. Las gotas de semen del dios Hefesto salpicaron la Acrópolis y de ellas nacería Erictonio, futuro rey de Atenas (Véase leyenda de Hefesto).

Otras versiones de la leyenda cuentan que Atenea fue a visitar a Hefesto en su fragua para procurarse armas y el dios, que había sido abandonado por Afrodita, se prendó de Atenea en cuanto la vio y comenzó a perseguirla. Atenea huyó pero Hefesto, a pesar de ser cojo, logró alcanzarla y la cogió en brazos. En su deseo, Hefesto mojó la pierna de la diosa, la cual, asqueada, se secó con lana y tiró la inmundicia al suelo. De la tierra así fecundada nació Erictonio, mitad hombre mitad serpiente, a quien Atenea lo consideró hijo suyo y lo educó e incluso quiso hacerle inmortal. Otras versiones de la leyenda afirman que Atenea encerró a Erictonio en un cofre, guardado por una serpiente, y lo confirió a las hijas del rey de Atenas (o a las tres hijas de Cécrope, según la versión de la leyenda), con la advertencia de que no miraran en su interior. Dos de ellas, haciendo caso omiso, lo hicieron y se vieron a ellas mismas observando fijamente a Erictonio y enloquecieron.

Desempeñó un importante papel en la lucha contra los Gigantes (Gigantomia) combatiendo junto con Heracles. Dio muerte a Palante, haciéndose una coraza con su piel, y a Encélado lo persiguió hasta Sicilia, donde lo inmovilizó y lo sepultó arrojándole encima la isla.

Protegió a Heracles en el combate. En una ocasión le otorgó armas cuando el héroe se dispuso a emprender sus trabajos. También le concedió las castañuelas de bronce con que asustó a las aves del lago Estinfalo. Como recompensa, Heracles le dio las manzanas de oro de las Hespérides cuando Euristeo se las devolvió, también como recompensa, luchó a su lado contra los Gigantes (Véase leyenda de Heracles).

Busto de la diosa Atenea.

Según la Odisea, ayudó a Ulises , que llevaba diez años vagando por el mar Egeo buscando el rumbo para volver a su patria, Ítaca. Prestó a Ulises y su tripulación su asistencia adoptando, mediante metamorfosis, la figura de varios mortales. También envía sueños a Nausícaa para sugerirle que vaya al río a lavar la ropa justo el día en que sabe que Ulises abordará en la isla de los feacios. Atenea también confirió una belleza sobrenatural a Ulises para impresionar a la joven en aquel encuentro, donde ésta le proporcionará a Ulises un barco para regresar a su casa. No acaba aquí los favores a Ulises, ya que ruega por otro lado a Zeus, lo que hizo que su padre provocara la orden dada a Calipso para dejar libre a Ulises y procurarle el medio de hacerse nuevamente a la mar. También exterminó a los pretendientes que acosaban a su mujer, Penélope, para que eligiera un nuevo esposo, dando por echo de que el valeroso Ulises había muerto en su vuelta a de la Guerra de Toya, después de diez años sin noticias de él (Véase leyenda de Ulises).

No obstante, Atenea fue también vengativa, prueba de ello es el mito de Aracne. Aracne, hija de un tintorero, nació en Libia. La joven era muy famosa por tener gran habilidad para el tejido y el bordado. Su orgullo le lleva a decir que teje como una diosa y que incluso puede superar a Atenea, protectora de las artes femeninas.

Atenea, que oyó esto, se presento un día en la casa de Aracne transformada de anciana. Ésta, observó sus tejidos y puso en duda que esos tejidos fueran de la autoría de la joven, ya que parecían hechos por la mano de una diosa. Fue cuando Aracne respondió de nuevo que eran de ella y que si ella compitiera con la diosa Atenea (Palas Atenea) vencería. Al oír estas palabras, la anciana desaparece y se convierte en Atenea (Palas Atenea). Fue cuando Aracne le propuso un torneo para demostrar sus habilidades, aceptando Atenea el desafío de la joven mortal.

La competencia fue ardua, y finaliza tras varios días. Todos comentaban que ambos tejidos eran maravillosos, que se trataba de un empate. Sin embargo, el tejido de Atenea poseía un brillo especial, que sólo puede provenir de manos divinas. Ante esta desventaja, Aracne asumió su derrota Atenea se vengó de su rival por la soberbia de ésta, convirtiéndola en araña.

Otra versión de la leyenda afirma que la vencedora fue Aracne. La diosa Atenea, humillada por la derrota y la soberbia de su rival, hizo trizas el tejido de Aracne y la maldijo a convertirse en araña y estaría condenada a tejer durante toda la eternidad. Siendo éste el origen de la araña (Véase leyenda de Aracne).

En otra versión del mismo mito, no es Atenea la diosa ofendida por la habilidad e insolencia de Aracné, sino que se trata de Hera (El carácter irascible de esta última es razón suficiente como para hacerla protagonista del relato).

Atenea en el Arte:

El arte la representa como una mujer noble, esbelta, vestida con una túnica larga, y armada con yelmo, lanza, escudo y una coraza especial, la égida, decorada con la cabeza de la gorgona Medusa, que le había dado Perseo. Su animal favorito es la lechuza; su planta, el olivo. Alta, de rasgos serenos, más majestuosa que bella, Atenea se la describe tradicionalmente como la "diosa de ojos garzos".

Culto a la diosa Atenea:

Tiene su santuario principal en la Acrópolis de Atenas, donde, en el Erecteion, se veneraba una antigua imagen de madera, y donde se instaló, en el espléndido templo de Atenea Partenos (“Virgen”) llamado Partenón. La enorme estatua de oro y marfil que se hizo de la diosa fue realizada por Fidas. Cada año se celebran en su honor los Juegos Panatenaicos, y cada cuatro había un festival especial durante el cual vestían con un nueva túnica la vieja estatua de madera.

Con frecuencia, era elegida como protectora y patrona de las ciudades. Además de Atenas, contaba con templos en Esparta, Mégara, Argo, etc. En Troya era objeto de un culto especial en forma de un ídolo muy antiguo llamado Paladio, considerado como una garantía de la perennidad de una población.









servido por mitosyleyendas 5 comentarios compártelo


Sobre mí

Últimos comentarios

Fotos

mitosyleyendas todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera